«Estudiar una figura histórica no es tarea que se agote en investigar sus hechos y conexiones (...). Hay algo más; algo a lo que ya no puede llamárselo tarea, si se habla con propiedad, pero que incorpora y organiza los resultados del trabajo, haciéndolo fecundo, y es el momento de la pura intuición, que nos entrega de un golpe la individualidad del hombre (...). Sin eso no podemos decir que lo conocemos. (...) Confieso que si yo no hubiera encontrado la mirada de Jovellanos a través de la balumba de sus escritos y de la suma de sus actos, no estaría en condiciones de interpretar su personalidad.» Los temas variadísimos y el entrecruzamiento constante de las líneas de investigación de esta cincuentena de reflexiones que ahora se publican con motivo del bicentenario de la muerte de Jovellanos confirman la riqueza en la diversidad y el rigor en la exploración de los gestos, de los ademanes, de los que hablaba Francisco Ayala; en definitiva, de la mirada múltiple y cómplice