Cuando Boris Izcovich dijo la palabra pausa , Mia Fredricksen, de cincuenta y cinco años, que llevaba casada treinta años con Boris, enloqueció. Hay que decir que la pausa de Boris es francesa, compañera de trabajo en el laboratorio, joven y con buenas tetas. Éstos son los prolegómenos del verano en que Mia regresa a Bonden, la ciudad de su infancia.