La difusión del revolucionario "sistema" con que Stanislavsky enriqueció el teatro del siglo XX, ha sufrido una serie de oscurecimientos que han dificultado su recta apreciación. Solo pudo supervisar en vida la primera parte de su libro "El trabajo del actor sobre sí mismo". La visión de su trabajo es incompleta si no se la considera conjuntamente con "El trabajo del actor sobre su papel".
La aproximación norteamericana tiene su fuente en un encuentro de pocas semanas entre el mismo Stanislavsky y Stella Adler en un momento en que las investigaciones del director ruso no habían alcanzado el contraste a que las sometió más tarde. La mayor parte del conocimiento que tenemos de Stanislavsky llega a España y Latinoamérica a través de la versión estadounidense que soslaya la enorme importancia del habla escénica reduciéndola a la mera interioridad.