«¿Sigue siendo útil la teología para el hombre de hoy? ¿Puede ayudarle a buscar ?sentido' a su existencia? No, si trata de hacer de Dios la condición del sentido y convertirlo en su única fuente. Sí, si la teología ofrece una iluminación propia, la de la actualización de un exceso, de una gratuidad y de unos confines que permiten al sentido surgir de sí mismo en cada hombre. La teología se convierte así en necesaria para el tiempo presente y ofrece la posibilidad de hacer brotar el sentido.
En el presente libro intentaremos descubrir el sentido precisamente allí donde él se vive, es decir, en aquellos que yo llamo los lugares de sentido: la libertad (¿se puede imaginar la aparición del sentido sin que exista libertad?); la identidad (¿quién soy yo?, ¿tengo sentido?); el destino (¿qué puedo hacer de mi vida?); la esperanza (¿al final de la vida se encuentra el sentido o es la esperanza sólo la última ilusión de la caja de Pandora?); en fin, lo imaginari