En el mundo occidental es fácil acceder a una gran variedad de estilos de Wushu. Instructores y/o maestros surgen por doquier promocionando sus conocimientos. Sin embargo, aún es posible tropezar con algún estilo que, fuertemente arraigado en la tradición china, mantiene una pequeña pero indiscutible dosis de misterioso hermetismo ante la demanda occidental. Éste es el caso del San huáng pào chuí quán o Puño de Cañón de los Tres Emperadores, estilo que, tal como afirma la tradición marcial heredada de los viejos ancestros, representa a Beijing (la capital del estado), desde tiempos inmemoriales. Las antiguas crónicas sitúan las primeras referencias a finales de la dinastía Ming, cuando un tenaz monje del templo de Shaolin llamado Pu Zhào anduvo más de mil kilómetros hasta llegar al Monte Emei (provincia de Sichuan) en busca de un sacerdote taoísta experto en dicho estilo de lucha norteña. Durante siglos de épica existencia, grandes exponentes del estilo han demos