Los diferentes problemas planteados en la ciencia económica pueden clasificarse en función de la complejidad computacional necesaria para resolverlos. En términos de computación, esta complejidad hace referencia al tiempo y el espacio necesario para encontrar su solución. Dado que la resolución de problemas se realiza, en general, a través de programas informáticos ejecutados en computadoras digitales, podemos pensar en las computadoras como elementos esenciales para nuestra economía. En la actualidad, las computadoras desarrollan una capacidad de cálculo impensable hace apenas unas décadas. No obstante, la potencia de estas computadoras digitales está comenzando a llegar a su límite. Un límite que surge por la imposibilidad de reducir el tamaño de sus componentes de forma ilimitada y, por tanto, su velocidad y memoria están cerca de llegar a un estado en el que no se produzcan grandes cambios. En estos últimos años se están derivando grandes recursos para construir