La escritura de Sara Castelar, desarmándonos a fuerza de destello, nos arrastra con suavidad de río que fluye en la búsqueda de un encuentro, los poemas están de camino: rumbo hacia algo, que dijo Celan. Hay que escuchar ese rumor, dejarlo crecer dentro hasta que se confunda, hasta que despierte nuestro propio fluir, porque quizá ese sea el lugar de encuentro, el terrible espacio abierto de una búsqueda sin destino que en el fondo nos define como humanos .