Es un hecho la existencia, en la actualidad, de muchas personas que, de forma individual o formando grupos (estén en ámbito institucional o no) que, por estar adheridos a determinadas ideologías (fundamentalmente, las consideradas de izquierdas), se atribuyen la denominación de progresistas. Y, por si fuera poco, no pocos profesos de las mismas persisten en considerar, a los que no militan en este intelectual predio, como retrógados, fachas , integristas O, como mucho, condescendiendo un tanto, se avienen a llamarlos, con no escaso desdén, conservadores
Es, por eso que a tales individuos o grupos no se les va, de su boca, referencias, por ejemplo, a gobiernos de progreso o, simplemente, de gobiernos de cambio , apuntando, claro está, a los formados, o a formar, con miembros de su cuerda ideológica. Como si el progreso, el verdadero progreso humano, fuese una derivada necesaria de su peculiarísimo pensamiento !
Naturalmente, la realidad, según expone el autor e