Una característica de nuestra vida política es la tendencia a la negación del conflicto como síntoma de buena salud democrática. Pero buscar el consenso a toda costa puede suponer un error que
ponga en peligro las instituciones de nuestra sociedad. Prueba de
ello sería el auge de ciertos partidos de extrema derecha, que aprovechan
el «consenso centrista» para presentarse como las únicas fuerzas contrarias al sistema y ocupar así el espacio de la crítica abandonado por la vieja
izquierda.
Contra esa presunta desaparición de izquierdas y derechas, Chantal
Mouffe defiende la vigencia de la categoría de adversario, así como
una concepción mucho más compleja y enriquecedora de la política.
Rebatiendo a autores como Jürgen Habermas o Anthony Giddens, y rescatando a otros, como el provocativo Carl Schmitt o Derrida, nos propone la
noción de «pluralismo agonístico», concepto que nos situará ante la incómoda constatación de la imposibilidad de erradicar el confl