La mano izquierda es la que mata es un conjunto de relatos que demuestran que la muerte
es una cosa siniestra, que la vida se pasa en un soplo (en el corazón), que la sístole y la
diástole son el sonido de una bola de pimpón en la educación sentimental deconstruida,
derribada (¿derrideana?) por autoficciones, apropiaciones y metaficciones postmodernas. La
violencia y la identidad, el infinito y la palma de la mano, el lenguaje y la ¿verdad?: la red de
sentidos que conforman estos relatos construye una memoria dolorosa y extraña con una
sonrisa y un sunrise de trampas y tramoyas que violentan con una amplia infantería
lingüística la infancia y su inocencia, la juventud y el deseo, la madurez y la
autoconsciencia.
Estos relatos entran a matar, pero son el golpe fiero de un analista, de un esteta, de un
ingenio no lego en construcción, de un pensad