Mis credenciales no son las que normalmente respaldan este tipo de libros, pues no cuento con ningún título. Soy en toda la extensión de la palabra, un autodidacto, cuyo trabajo experimental dependería de la estética y el arte. En este sentido, al contrario de la pragmática valoración del arqueólogo, el artista, goza de resortes más imaginativos para descubrir cosas. Éste es mi caso, donde el objeto gnoseológico había sido reducido por los arqueólogos a la peyorativa idea de «cultura de lascas», cuando, muy por el contrario, dicha cultura era contenedora de la «hermenéutica abstracción» que gestó al hombre moderno: « El Arte sobre sílex!»Por otro lado, contar con el aval de los arqueólogos es tan impensable como el hecho de que lleguen a reconocer: que unos 800.000 años de Arte sobre sílex hayan pasado inadvertidos para ellos. En el fondo, el problema «fenomenalista de abstracción» no concernía a la Ciencia, sino al ámbito particular «indéxico» del Arte. Lógicamente, las alternativas i