Entre los brazos del escritor Jesús Díez, están desnudas las ciudades que él ha interrogado y que la distancia inventa. ¿Dónde terminan las ciudades, dónde comienza el escritor? Dónde encuentra las respuestas a lo ilimitado de sus deseos y sus miedos, de las sombras y los colores de las calles recorridas, de las ficciones realizadas.