RELATOS. En sus historias, Francis Scott Fitzgerald (Saint Paul, 1896 - Hollywood, 1940) mostró al público que incluso en los ambientes más sofisticados y en la más holgada de las situaciones económicas los corazones también pueden caer en la desolación; el dinero y el carisma no tienen por qué considerarse garantías de la felicidad. Ese desencanto fue uno de los rasgos que mejor esbozó el autor de Suave es la noche en sus personajes, seres complejos y torturados más allá de su apariencia frívola y arrogante, criaturas tornadizas e imprevisibles como la época que les tocó vivir. Quizás por la modernidad de sus retratos, el tiempo ha afianzado esa reputación que acompaña al norteamericano como uno de los autores más destacados del siglo XX, y su obra está siendo objeto en los últimos años de reediciones y rescates. La pasión que su literatura y su vida despiertan parece no tener fin: mientras sale a la luz una novela gráfica -Superzelda, publicada en España por 451 Editores- que describe a su esposa como encarnación de la mujer moderna, los cines aguardan la ostentosa revisión de El gran Gatsby que ha filmado Baz Luhrmann. La editorial Metropolisiana se ha sumado también a la reivindicación del estadounidense con el lanzamiento de El joven rico, un volumen ilustrado por José Luis Ágreda y traducido por el poeta y novelista Felipe Benítez Reyes, que recoge dos relatos de Fitzgerald: Bancarrota emocional y la pieza que da título al libro.