Las vidas milagrosas estimulan la confianza en el ser humano. Argumentan la eventualidad optimista de la libertad, la esencia de nuestro deseo y, por tanto, de nuestra dicha y de nuestra desgracia. Pero el milagro, a pesar de su origen improbable, arraiga en sólidas motivaciones. Lo imprevisible se anuncia sigilosamente. Exige nuestra mayor disponibilidad para la indagación y la apertura hacia los delicados orígenes de lo que, no siendo evidente, es. La fuerza deslumbrante de las vidas que desbordan el límite impuesto banalmente por la rutina nos reconcilia también con el destino racional del hombre y, por su proximidad con las figuras extremas del albedrío y el azar condicionado, lo exaltan, nos exaltan. De algún modo, convierten al sujeto que procede de esa turbulencia en una obra de arte, en un soplo de creatividad vuelto sobre sí mismo. Y en una necesidad abrumadora. Nuestra existencia reclama seres extraordinarios.
Nada en el origen de José Saramago predecía a Saramago: pero todo estaba contenido en la estructura de la semilla, un germen al que el hombre, el ciudadano y el escritor han regresado permanentemente para vivir días inexplorados, reconocidos en el signo y la aventura del porvenir. Allí mana una energía moral constituyente, una suerte de raíz centenaria de la que brotan yemas de lealtad y, al mismo tiempo, de disidencia con los desvíos del error. También de trabajo, de infatigable insistencia en el oficio de ser y de escribir, de cumplir, rigurosamente, con la responsabilidad propia. El decurso paradójico de la vida de Saramago está gobernado por un secreto hilo de fidelidad a las convicciones, a la naturaleza que nos constituye, incluyendo, asimismo, los que nos han sido y, quizás, parte de aquellos para quienes se será. Tenacidad, coherencia, trabajo, confianza en lo imprevisible ...
Autor
Fernando Gómez Aguilera (San Felices de Buelna, Cantabria, 1962), poeta, ensayista, y filólogo de formación, ha trabajado como profesor de literatura española. Es director de la Fundación César Manrique (Lanzarote), en cuya estructura se integró profesionalmente en 1992, y forma parte del patronato de la Fundación José Saramago. Ha editado seis libros de poesía y ha escrito textos críticos sobre la obra de diversos artistas. Asimismo, se ha ocupado de comisariar exposiciones, fundamentalmente de arte contemporáneo.
En 2007, preparó una muestra de gran formato dedicada a la vida y trayectoria literaria de Saramago, inaugurada en la sede de la Fundación César Manrique, y desplazada, con posterioridad, a Lisboa y Sáo Paulo. Conocedor de la obra del escritor portugués, ha presentado varios libros suyos y ha publicado ensayos y críticas literarias sobre la narrativa del Premio Nobel de Literatura 1998.