«En la mayoría de ocasiones, que un niño se sienta un triunfador o un fracasado depende de nuestra reacción ante los acontecimientos. Pertenezco a ese extraño club de personas que creen que la felicidad es posible, existe y se transmite. Y que es el mejor regalo que podemos ofrecer a nuestros hijos.» José Carlos Aranda
Se asocia «adolescencia» a «edad problemática», «crisis», «desencuentros», «desavenencias familiares»... Pero, como sucede con toda crisis, estamos ante una auténtica oportunidad, y depende de nosotros como padres y educadores que el proceso sea más o menos traumático, y que el resultado sea más o menos feliz.
Esta etapa de transformación que se inicia con la puesta en circulación de las hormonas sexuales afecta a la vida y al cerebro, a la forma de percibir la realidad, a la autoestima, a la forma de relacionarse con los demás, a la forma de proyectarse en el futuro. No es fácil abandonar la seguridad de la familia para enfrentarse al mundo des