El autor considera la espiritualidad no en relación con religiones, creencias, dogmas ni ritos, sino fundamentalmente como algo consustancial al misterio, a aquello que trasciende el tiempo y el espacio, la historia y el cosmos. En cuanto a la política, para el autor se trata de cómo regulamos la convivencia y gestionamos creativa y amorosamente los intereses contrapuestos, la diversidad y las diferencias.