Existe una gran variedad de problemas de los tejidos blandos que son claramente reconocibles: efectos de traumatismos (roturas, contusiones, miositis osificante); procesos inflamatorios (infecciosos y no infecciosos); debilidad (debida a enfermedad, dolor o problemas neurológicos); etc.(1). El síndrome de dolor miofascial (SDM) es una entidad extraordinariamente frecuente, diferente de las anteriores, pero, hasta la fecha, mal comprendida y escasamente difundida.
De la importancia del dolor y la disfunción miofascial nos puede dar una idea el hecho de que la musculatura esquelética voluntaria es el mayor órgano del cuerpo humano (supone más de un 40% del peso corporal)(2). Este órgano está sujeto al uso y abuso de las actividades de la vida diaria y es una de las principales fuentes de dolor, a pesar de lo cual suelen ser los huesos, las articulaciones, las bursas y los nervios las estructuras que, tanto médicos como fisioterapeutas, consideramos más importantes en la géne