Clara y Clarita, madre e hija, cambian su residencia en el campo por un piso en la gran ciudad, donde esperan el regrso del padre de familia. Atendidas por un silencioso portero, una sensual criada y un asistenete extremadamente locuaz, lo que tendría que ser una tranquila espera se va llenando de anomalías y percances, que acaban provocando un estado de paranoia colectiva.