En las Obras Completas de L. Polo hay alusiones constantes a la índole de la virtud. Así se lee: el concepto de virtud se puede entender desde la interpretación cibernética de la operación inmanente. El ejercicio de las operaciones inmanentes espirituales da lugar a la realimentación de su principio, es decir, modifica la estructura de la facultad, perfeccionándola o empeorándola. El perfeccionamiento de la facultad como consecuencia del ejercicio de sus actos es la virtud; la imperfección que sigue a un ejercicio defectuoso es el vicio. Las virtudes se llaman intelectuales si perfeccionan la inteligencia y morales si perfeccionan las tendencias?. Polo, L., La originalidad de la concepción cristiana de la existencia, p. 240. A la par, en el corpus poliano hay multitud de referencias a diversas virtudes, las cuales están unificadas, porque en tanto que la virtud consiste en el fortalecimiento de las tendencias humanas, sería equivocado considerar las virtudes cada una por su