«La querencia de los orígenes no se olvida ni se extingue; más bien, se reaviva y fortalece con el paso de los años. Volver a Ávila es para mí motivo de alegría porque retorno a los orígenes, porque he cumplido mi quehacer por esos mundos de Dios durante muchos años y porque respondo a la voz que no se ha silenciado con el tiempo transcurri do. Los capítulos que conforman este pe queño libro proceden de diferentes inter venciones habidas en los últimos meses. Quiero darles el sentido de un obsequio de despedida. Son para mí una especie de consolidación de la memoria y de tes timonio de afecto» (Ricardo Blázquez).