El flamenco, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde el 20 de noviembre
de 2010, no es un cante. El flamenco es un sentimiento que se
canta y que se baila, la expresión más genuina de un pueblo que no necesita
saber leer ni escribir para expresar sus emociones y hacerlo de una forma
que calara profundamente en los corazones de quienes les escuchan.
El flamenco, que hace unos años cantaba la pena negra del minero que
sufría accidentes en las minas de Andalucía; o del jornalero que no cobraba
el día que no podía trabajar porque llovía y era incapaz de alimentar a su
prole con lo que le pagaba el señorito; el de los que volvían desde los cortijos
haciendo largas filas por los caminos después de haber trabajado de sol
a sol; el de la madre que perdía a su hijo por falta de atención médica que
solo estaba reservada a unos cuantos y el flamenco universal, que no tiene
fecha ni caducidad y trata del amor y la muerte, la traición y la importancia
de la madre.
H