Leer a María Zambrano, en la selección de textos y momentos que aparecen en esta obra, es leer a Lola Valle, su propia vida, un viaje al interior de su ser. Nos acercamos a una visión de la pensadora, pero llegamos al conocimiento de esta mujer que se nos muestra como una portavoz de la pensadora. Se relacionan momentos y sincronías, hasta el punto de que en algún lugar coinciden incluso los nombres de los familiares de ambas. Hay en estas páginas una interpretación personal de conceptos fundamentales de María Zambrano, como pueden ser la piedad, la Aurora, el escribir, el amor, la razón. Se da entre ambas una simbiosis, que podríamos calificar de prenatal. No es casualidad que María nos diga en su escrito A modo de autobiografía: ?después tengo, entre tantos inéditos, La aurora, dedicado a mi madre, y cuando a veces tengo que releer algún capitulo, algún escrito, aparece la aurora al final y es que, es verdad, al final, en todo lo que he escrito en todo lo que he vivido, aparece la aurora. Se diría que me gusta la noche que es el prólogo de la aurora?. Cuando Zambrano escribe sobre su madre lo que más recuerda de esta es su mano que la acoge y la ?salva? a la salida del colegio. También Lola recordará las manos de su madre en su anterior libro, lleno de amor, lo que nos hace pensar que ya había llegado, aún sin saberlo del todo, a la razón poética, a reconocer el vínculo con la tierra a través de Las manos de su madre.
La autora, que ha subido montañas, ha practicado la meditación y el yoga, quizá para conocerse, ha ido más allá en un acto de valentía como es esta obra que tenemos entre las manos. Sirviéndose de María Zambrano, una guía privilegiada, hace una autoproclamación de su existencia quizá llegando a un reencuentro con lo sagrado, con lo originario. Un viaje al interior desde donde no puedes volver siendo la misma persona, pues ya, a través de estas palabras escritas, guardadas, las máscaras caen y dejan ver la luz de quien las muestra. Una Aurora que tiene lugar en el silencio y la soledad y se transmiten a través del sentir, de los sentires, sin pensar o quizá tras haberlo pensado mucho.