Elemento esencial de toda vida, así como materia purificadora y ritual desde tiempos inmemoriales, el agua adquiere en el islam la más rica y profunda presencia en los ámbitos cotidiano, teológico y artístico. Que el islam sea una de las grandes civilizaciones del agua se debe al íntimo contacto que muchos de sus pueblos tuvieron, y tienen, con el desierto y los oasis, lo que les hizo valorarla y sacralizarla con especial intensidad, pero también a ser herederos de las antiguas civilizaciones mesorientales vinculadas a importantes ríos, presas y montañas, y a las muchas rutas marinas y terrestres que surcaron en sus viajes de peregrinación, comercio y exploración. Elemento imprescindible en los rituales personales y colectivos de los musulmanes y concepto coránico fundamental unido a las imágenes del vergel, el edén y el paraíso, desde la teología hasta la filosofía de inspiración grecolatina, pasando por la física, el urbanismo, la medicina y la mística, así como