El modo de organizar territorialmente el poder es una de las cuestiones que están más presentes en la historia y la actualidad política y social española. La Constitución de 1978 fijó unas bases a partir de las cuales se desarrollaría un sistema propio, flexible, marcado por sucesivas etapas y donde la política, en los primeros años, desplegaría su esencia como arte al servicio del interés general y el progreso social. Sin embargo, tras más de cuarenta años de funcionamiento del Estado autonómico, la llamada cuestión territorial es uno de los principales temas de discusión y confrontación política y social enmarcada en una disparidad a la hora de comprender las claves constitucionales de la convivencia en común. Las afirmaciones o interrogantes que sostienen estos debates con frecuencia plagados de incertezas o interpretaciones incompletas, contribuyen a generar más confusión que información a la ciudadanía. Por eso, es preciso reflexionar y debatir de un modo sosegado y riguroso, sobr