De unos años a esta parte, se escribe muchísimo de flamenco. Demasiado, a veces. Todo lo contrario a lo que ocurría hace un siglo.
Hoy resulta sorprendente comprobar que, en el siglo XIX, las referencias al flamenco fueran casi totalmente inexistentes y muy escasas en toda la primera mitad del siglo XX.
Hay quien dice que el flamenco es un arte joven con una vida corta que apenas alcanza los doscientos años. Yo discrepo. Creo que se confunden los conceptos. No es posible saber con precisión -ni aproximadamente siquieralos años de existencia que tiene el flamenco pero muchos más de doscientos, seguro que sí. Lo que sucede es que la información documentada con que contamos
sí es muy reciente y si nos remontamos a unos doscientos años atrás, ya no encontramos testimonio escrito alguno que nos hable del flamenco. O sea, que lo que tiene más o menos dos siglos de antigüedad no es el flamenco sino la historia escrita del flamenco; el cante en sí, seguro que es mucho más viejo. Y el baile, también.