<p><strong>Vuelve el Enrique Vila-Matas de Bartleby y compañía.
</strong></p><p>«Abundante, inclasificable y particularmente original.» <b>Mario Aznar, <i>Cuadernos Hispanoamericanos<br /></i></b>«Es reconfortante que un autor como Vila-Matas, tan consagrado y tan unánimemente aplaudido, haga del regocijo del lector su principal objetivo, sin por ello descuidar la máxima autoexigencia.» <b>Juan Marqués, <i>La Lectura</i>, <i>El Mundo<br /></i></b>«Con Enrique Vila-Matas sólo tienes que dejarte llevar porque estás en manos de un maestro.» <b>Paul Auster<br /></b>«La voz narrativa de los libros de Vila-Matas puede sobrevivir a todas las catástrofes: pocos escritores en la literatura actual han logrado sostener un tono tan íntimo y tan personal. Por eso esperamos siempre un nuevo libro suyo.» <b>Ricardo Piglia<br /></b>«La obra de Vila-Matas consiste en hacer arte sobre el arte, literatura sobre la literatura misma, hasta el punto de no dejar el menor hueco para que aflore la propia vida.» <b>Iñaki Ezkerra, <i>El Correo</i></b><b><i></i></b></p>
<p>Vidal Escabia, el protagonista de esta historia, ha seleccionado setenta y un libros en un cuarto oscuro de su casa con la idea de escribir un canon desplazado, intempestivo e inactual, disidente de los oficiales. Cada mañana, elige al azar uno de ellos, y saca a la luz un fragmento con destino al Canon, pero lo que desentraña su lectura influye en su vida y también en su escritura.<br /> Las sospechas crecen en torno a si el narrador de <i>Canon de cámara oscura</i> es un androide, un Denver-7 infiltrado entre la gente corriente de Barcelona o si, por el contrario, utiliza el Canon para dar sentido a su vida ante el amor desorbitado que siente por su hija ausente.<br /> Un Vila-Matas extremo que va más allá en su indagación sobre el sinsentido, el simulacro y la ficción como extrañas formas de vida, y también en su visión del arte literario como transmisión, colaboración y modificación de ideas ajenas. Una búsqueda, en definitiva, de un sentido último de la escritura, al tiempo que explora temas como el doble o la ausencia infinita que dejan aquellos a los que amamos, «la misma ausencia que Eurídice le dejó a Orfeo y de la que muchos creen que nació la escritura».</p>
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